El Gran Alca o Gran Pingüino

El Alca Gigante, Gran Pingüino o Pinguinnus impennis, gigante de la familia de las alcas, tiene el dudoso honor de ser la única especie de ave que habitó en Europa que está extinta extinta. Pero hay algunos detalles interesantes en la naturaleza de esta singular criatura.

El Gran Pingüino

Para comenzar, nos sorprenderá su nombre ¿Un pingüino en Europa? ¡Pero si los pingüinos viven en el polo sur!

En realidad, los pingüinos viven en la mayor parte del Hemisferio Sur, encontrándose especies en Sudamérica, Australia, África e incluso las ecuatoriales Islas Galápagos. Pero en efecto no se encuentran en el Hemisferio Norte, donde su mismo nicho ecológico es ocupado por otra variedad de aves, los araos o alcas.

Es dentro de la familia de las alcas (Familia Alcidae) donde encontramos a nuestro protagonista. En realidad se trataba del gigante de la familia y único miembro que no era capaz de volar. No está emparentado con los pingüinos del sur (de la familia Spheniscidae) sino con los frailecillos.

Pero, por rizar el rizo, el Gran Pingüino fue la primera criatura en ser llamada “pingüino”, término que deriva del gaélico “pen gwyn” que significa “cabeza blanca” en referencia a las dos marcas blancas de su cabeza. Originalmente se le conocía solo como pingüino en las comunidades anglosajonas y fueron los navegantes británicos los que comenzaron a referirse como pingüinos a las aves del sur incapaces de volar que hasta entonces habían sido llamadas “pájaros bobos” o “pájaros niños” justamente por su parecido con el gran alca del norte.

Este parecido no implica parentesco entre ambos grupos, sino una convergencia adaptativa.

Con el tiempo se impuso la referencia de “pingüino” para las aves de la familia Spheniscidae y “alca” o “arao” para las de la familia Alcidae. Pingüinos en el sur y alcas en el norte.Duelo-de-Pingüinos

Cuando Linneo nombró a la especie en 1758 lo hizo como Alca impennis pero en 1790 el francés Bonnaterre consideró que era lo bastante diferente de otras alcas como para tener un género propio, al que llamó Pinguinnus en una gran ironía.

¿Qué sabemos sobre el Gran Alca?

El Gran Pingüino fue el gigante de la familia de las alcas, llegando a una alzada de 85 centímetros y una envergadura de alas de 29 centímetros, su peso llegaba a los 5 kg. No era capaz de volar y en tierra caminaba muy erguido, los testigos afirman que “tenía un aspecto altivo aunque sus andares fuesen pesados y torpes”. Emitía un sonido que se ha definido como similar a una especie de “graznido breve aunque sonoro”.

Por el contrario, parece que estaba muy bien adaptado para la vida en el agua, donde nadaba “volando” de una forma similar a sus parientes o los pingüinos del sur que heredarían su nombre pero con la cabeza fuera del agua.179394_m

Para cazar o protegerse de ataques se sumergía bajo el agua, donde podía alcanzar gran velocidad con sus alas articuladas y sus patas palmeadas oscuras. Cazaban sobre todo peces, a los que arponeaban con sus picos afilados y robustos.

Esta característica les vailó la denominación escandinava geirfugl o garefowl, que significa “ave lanza”.

Existen citaciones o restos que permiten afirmar que esta ave existía a lo largo de todo el Atlántico Norte, efectuando importantes migraciones estacionales que los llevaban en otoño e invierno al sur (existen referencias a su presencia en Francia y Portugal, aunque pocas en España) y volvían al norte en primavera y verano para reproducirse.

Sobre su reproducción sabemos que (cómo muchas aves) eran monógamos y que cada pareja cooperaba en la incubación de un único huevo de gran tamaño. El lugar de incubación parecen haber sido playas y acantilados, preferentemente de islas. No se conservan registros sobre su desarrollo.

Se ha afirmado que vivían 20 – 25 años.

La extinción de un ave

El gran alca tuvo una larga interacción con los seres humanos, tenemos evidencias de que coexistió con los neanthertales y que estos lo cazaban hace 100.000 años. Más recientes (35.000 años) son unas pinturas rupestres en España donde se ha identificado a este ave.

Durante la edad media fue objeto de caza en Eurospa que tenía como objetivo sus grandes huevos, su carne, su grasa y sus plumas como elemento ornamental.

Aunque los testimonios del siglo XVII dan a entender que su carne no era muy sabrosa expoliar sus colonias y capturarlos era fácil, convirtiéndose en presa de los marineros que emprendían largos viajes.

Durante la Baja Edad Media y el Renacimiento se produjo un aumento de la población europea y de su desarrollo, lo que implicó un incremento de la presión depredadora sobre el gran alca, lo que supuso la destrucción de numerosas colonias.

Huevo de Gran Alca

Huevo de Gran Alca

Cuando Linneo le dio su nombre científico ya era un ave muy escasa en Europa. Se la consideraba extinta en el continente a partir del siglo XVI y reducida las islas.

Al otro lado del Atlántico las cosas fueron relativamente similares, los nativos ya los habían cazado pero la llegada de los colonizadores europeos supuso una tremenda presión depredadora para las colonias americanas, que se consideran extinguidas a partir de 1800.

Entonces solo quedó un refugio donde el gran alca era abundante: Islandia, tanto en la isla principal como en las periféricas seguían existiendo colonias que comenzaron a sufrir una mayor presión incluso en época de apareamiento, que vio incrementada por la necesidad de carne causada por las guerras napoleónicas.

Por si aquello fuera poco, en el siglo XIX un terremoto arrasó una de sus últimos refugios, la isla de Geirfuglasker.

Finalmente, los supervivientes se concentraban en la isla de Eldey.

Con ese panorama desolador, llegó una nueva forma de explotación: el coleccionismo. Conforme el Gran Alca se convertía una especie más difícil de encontrar fue adquiriendo un matiz exótico que hizo que las clases acomodadas se interesaran en ejemplares disecados para decoración, por lo que se llegaba a pagar 100 coronas en Dinamarca en la primera mitad del siglo XIX.

Se considera que la última pareja reproductora fue cazada el 3 de Junio de 1844 cerca de Geirfuglasker, lo que supuso la extinción definitiva del gigante de la famila de las alcas.

Lejos de suponer una congoja social, esto hizo que el precio de sus restos se disparase hasta que el precio de un huevo o una piel llegara a equivaler a 11 años del salario de un trabajador inglés normal. Incluso en el siglo XX, extinto y olvidado por muchos, se afirmaba que sus preciados huesos valían su peso en oro.

No hay conseson sobre los restos de los que actualmente disponemos, cifrándose en 65 ejemplares disecados, 24 esqueletos, 81 pieles y 75 huevos. También se ha afirmado que el museo de Copenhague tiene unas vísceras en alcohol.

Recuerdos de la primera primera ave llamada “pingüino”, que ya no existe.

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