El Monstruo de Tully

El Tullimonstrum gregarium de Mazon Creek es uno de los animales fósiles más extraños conocidos por la ciencia, con nada que envidiar al Hallucigenia de Burgess Shale.

Ello no implica que se trate de un fósil de reciente descubrimiento ni desconocido.

Este animal fue descubierto en 1955 por el coleccionista de fósiles aficionado Francis Tully en el yacimiento de Mazon Creek en Ilinois. Tully llevó su descubrimiento al Museo Field de Historia Natural de Chicago, donde los paleontólogos se quedaron petrificados ante los fósiles descubiertos por Tully.

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Hasta el punto que la nueva criatura no tuvo nombre científico hasta 1966, cuando Eugene S. Richardson Jr estableció el género Tullimonstrum (literalmente “Monstruo de Tully”) con una única especie: Tullimonstrum gregarium.

El término gregarium hacía referencia a “común” más que a “gregario” ya que, gracias a las peculiares características de la formación de Mazon Creek, se han descubierto numerosos ejemplares. Refiriéndose hasta 2000 en algunas fuentes.

Mazon Creek es una formación de rocas sedimentarias de 20 – 30 metros de grosor en el río Mazon, afluente del río Ilinois. Los estratos están formados fundamentalmente por concreciones de siderita y restos de la roca sedimentaria llamada shale. Todas estas rocas están datadas en torno a los 300 millones de años en la etapa pensilvaniense del período carbonífero.

El delta de Mazon Creek en el Devónico

El delta de Mazon Creek en el Devónico

La hipótesis más aceptada actualmente sugiere que Mazon Creek era un delta fluvial situado en una zona ecuatorial. En aquellos tiempos el mundo era notoriamente diferente: los días duraban 22 horas, los años 398 días, la luna estaba más cerca de la Tierra y había más oxígeno en la atmósfera, pero los trópicos ya eran lugares estables y diversos.

En Mazon Creek encontramos dos biotas: Bradwood (que incluye criaturas terrestres y de agua dulce) y Essex (agua salada). Es en esta última donde se incluye a Tullimonstrum.

¿Pero qué había descubierto Tully? La pregunta ha dado lugar a duras discusiones hasta la actualidad.

Una de las primeras teorías señalaba que se trataba de un miembro de un grupo extinguido sin afinidades modernas. Pero esta teoría no encontró tantos adeptos.

Buscando afinidades con criaturas ya conocidas, la prominente probóscide hacía que se asemejase al Opabinia de Burgess Shale. Su cuerpo aparentemente segmentado lo acercaría a grupos como los artrópodos mientras que sus aletas se compararon con las de una sepia.

Un detalle interesante recientemente descubierto radica en que la mayoría de los ejemplares de Tullimonstrum conocidos se han preservados en posición dorso-ventral y no verticalmente, lo cual complicaba su análisis.

En un artículo de Mayo de 1980, Ida Thompson y Douglas Jones se referían a Tullimonstrum como “legendario” y ejemplo más famoso de la extrañeza de la fauna de Mazon Creek. Lo describían como “un extraño invertebrado de tronco segmentado, probóscide desgarradora y ojos pedunculados”.

Durante los años 80 muchos estados de EEUU declararon un “Fósil Estatal” y en 1989 Tullimonstrum fue declarado como Fósil Estatal de Illinois, llegando a aparecer una reconstrucción en los camiones de la firma U-Haul.uhaul-sg-illinois

En 2016 el Illinois State Geological Survey aun definía a Tullimonstrum como un “invertebrado sin concha ni huesos”.

Pero este mismo año un equipo de investigación de la Universidad de Leicester liderado por la doctora Victoria McCoy analizó una muestra de 1286 ejemplares fósiles de Tullimontrum procedentes de Mazon Creek en busca de afinidades.

El motivo del empleo de esta muestra tan amplia radica en que ninguno de los ejemplares permitía un análisis completo de pero comparando un número elevado de ellos podía llegarse a una reconstrucción más exacta.

Y los resultados fueron bastante sugestivos.

El primer órgano que analizaron fueron los ojos pedunculados que se extendían simétricamente. En algunos ejemplares estaban lo bastante bien preservados como para determinar rastros de cristalino y de pigmentos propios de los vertebrados.

Además, en 204 de 1058 ejemplares se descubrió una notocorda que anteriormente se había identificado como parte del aparato digestivo.

En contra de lo que muchos pensaban, Tullimonstrum no formaba parte de ningún clado extraño o extinguido, se trataba de un vertebrado, un pez cuyas características corporales lo acercaban a las modernas lampreas.

Quizá uno de los peces más extravagantes de todos los tiempos pero un pez al fin y al cabo.

Además de ello, MCcoy y su equipo realizaron los siguientes descubrimientos:

  • Trazo digestivo poco conservado.
  • Cerebro en tres lóbulos con los nervios ópticos incidiendo probablemente en el lóbulo central.
  • Cuerpo segmentado. Originalmente se había identificado esos segmentos como metámeros (lo que lo relacionaría con anélidos o artrópodos) pero actualmente podemos asumir que se trata de miómeros (segmentos de fibras musculares). Los miómeros aparecen en el 48% de los ejemplares.
  • Cuerpo corto, tubular y robusto que facilitaba una natación impulsada por la cola.
  • Esta cola estaba formada por aletas sostenidas por radios cartilaginosos. Originalmente se consideraba que eran horizontales como las de las sepias pero actualmente se asume que eran verticales.
  • Solo se encontraron hendiduras branquiales en 4 ejemplares. Son elípticas y perpendiculares a la notocorda. No se contabilizaron más de cinco pares, lo que no implica que no hubiera más.
  • La probóscide, el carácter más definitorio de Tullimonstrum, suponía casi la mitad de su longitud. Estaba sostenida por cartílago y ere flexible.
  • El aparato bucal no muestra mandíbulas pero si localizaron una estructura que identificaron similar a una lengua y dientes ricos en azufre. Dado el estado de concentración de los ejemplares, no se ha podido determinar si Tullimonstrum había desarrollado una mandíbula o solo tenía una boca como las lampreas modernas y las restantes lampreas encontradas en Mazon Creek.
  • Los ojos estaban montados sobre pedúnculos rígidos que se extendían a ambos lados de la cabeza. Esta estructura se ha comparado con las de los tiburones martillo.
  • Se encuentra narinas cartilaginosas frente a la base de los pedúnculos oculares. No se detecta tabique.
  • En algunos ejemplares se ha detectado una estructura oscura y descentrada que se ha identificado con un hígado.

Por consiguiente, podemos considerar que el “Monstruo de Tully” era una lamprea que vivió en las aguas costeras ecuatoriales del devónico tardío hace en torno a 300 – 307 millones de años.

La reconstrucción del monstruo de Tully y sus relaciones filogenéticas por Victoria McCoy

La reconstrucción del monstruo de Tully y sus relaciones filogenéticas por Victoria McCoy

Los ejemplares van de los 8 a los 35 centímetros de longitud contando una probóscide que llegaba a los 10,4 cm.

El cuerpo contaba con 22 – 23 miómeros, era robusto y tenía una cola que se doblaba ventralmente.

Los ojos se sostenían sobre bases cartilaginosas, antes de las cuales había una narina.

Muchas veces se lo ha definido como un depredador activo, incluso se ha sugerido en base a interpretaciones que confundía la notocorda con el esófago que su presa favorita eran las medusas, pero lo cierto es que tenemos claro qué clase de presas perseguía. Sin duda empleaba la probóscide para capturarlas, lo más probable es que cazara pequeños animales en los bosques de algas.

Sus principales depredadores debieron de ser los peces mayores que él.

Quizá se trate del miembro más extravagante de todo el subfilo de los craneados (o vertebrados). Sus parientes más cercanos en la actualidad son las lampreas, peces extraños pero realmente deliciosos (quizá Tullimonstrum compartiera su potente sabor).

Muchas veces se ha considerado a las lampreas como “primitivas” por sus características conservativas como la carencia de mandíbulas y la presencia de notocorda en fase adulta.

Pero, pese a tratarse de una “lamprea” de hace 300 millones de años, no me parece apropiado referirnos a Tullimonstrum como una “lamprea primitiva”. Solo con verlo y analizar lo que McCoy y compañía han descubierto queda claro que este animal había desarrollado caracteres sumamente derivados.

En los estratos de Mazon Creek podemos encontrar otras lampreas como Pipiscius o Mayomyzon que son muy similares a las lampreas modernas. Pero Tullimonstrum desarrolló un sistema natatorio, visual y alimentario diferente al de las demás lampreas, contemporáneas o actuales.

De hecho, como he señalado, una de las características definitorias de los agnatos es la carencia de mandíbulas y, pese a no haberse identificado en ningún ejemplar, Victoria McCoy afirma que esto se debe a la deficiente conservación del extremo final de la probóscide y que no es descartable que Tullimonstrum tuviera mandíbulas.

Es se trata de un animal diferente a cualquier criatura que actual incluyendo sus parientes. Situación que no cambia tras haber dejado la condición de “animal de ciencia ficción” para ser reconocido como parte de nuestra familia craneada.

PD: en Stockclip han realizado varias reconstrucciones interesantes de la natación de Tullimonstrum.

https://stock-clip.com/video/17283988-tullimonstrum-gregarium—tully-monster-swiming-8-35-cmsoftbodied-vertebrate

Bibliografía:

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