Berardius bairdii

Hace muchos (pero muchos) años fui al zoo de Madrid en cuyo delfinario había un poster con diferentes variedades de cetáceos, muchos de los cuales eran mencionados como “ballenas”. En aquel entonces yo pensaba que todo animal llamado “ballena” con dientes era un delfín y, por consiguiente, la orca debería ser el más grande de todos. Pero ahí estaba el dibujo de una “ballena” con dientes que parecía más grande que el de la orca macho. Fue algo que me llamó mucho la atención.

Años más tarde descubrí en un libro al grupo más desconocido de los cetáceos: los zifios. Animales aparentemente similares a los delfines pero sustancialmente diferentes y más grandes.

De todos ellos, el mayor era el zifio de cuatro dientes meridional o Berardius bairdii, un animal bastante mayor que la orca, el segundo mayor de los odontocetos y uno de los menos conocidos tanto científica como popularmente.

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Nombres

En la lengua castellana se suele hablar de él como zifio de Baird o zifio de cuatro dientes septentrional.

En lengua inglesa se suele referir a los zifios como beaked whales (“ballenas picudas”) y a este como Baird’s beaked whale (“ballena picuda de Baird”).

Fue descrito por el naturalista noruego Leonhard Hess Stejneger en 1883 en base a un ejemplar encontrado en el mar de Bering y su nombre honra al antiguo secretario de la Smithsonian Institution Spencer Fullerton Baird.

Descripción

Como la mayor parte de los cetáceos tiene un cuerpo alargado, aunque más estilizado que la mayor parte de los zifios. Es de color gris pardo o pizarra, cosa que puede verse alterada por la presencia de parásitos o de diatomeas en su dorso. También es normal que presenten cicatrices por todo el cuerpo.

Presenta una pequeña aleta dorsal triangula en el último tercio del cuerpo. Su cola es grande y sus aletas pectorales pequeñas.

Presentan dos pares de dientes en la mandíbula inferior, un rostro estirado y un melón prominente.huge-96-481268

Las hembras llegan a los 12,8 m y los machos 11,9 m siendo el mayor peso registrado de 12 toneladas. Al nacer suelen medir 4,6 m, lo que supone el tamaño adulto de otros zifios.

Los machos alcanzan la madurez sexual a los 9 metros y las hembras a los 10.

Comportamiento

Suelen vivir en grupos de 5 a 20 individuos, aunque se han observado grupos de más de 50 ejemplares.

El estudio de los ejemplares capturados demuestra una particularidad entre los cetáceos que las observaciones sobre el terreno parecen corroborar: dos tercios de la población está compuesta por machos maduros, dejando a las hembras solo un tercio de la población. Se trata de un caso único entre los cetáceos en cuyas poblaciones las hembras suelen ser mayoría. Además, se considera que la longevidad de los machos es de 84 años frente 57 en el caso de las hembras.

Se ha sugerido que podría deberse a la necesidad de machos maduros en todo momento o que estos machos actúen en el cuidado de los ejemplares más jóvenes pero no hay una explicación clara. La primera explicación parece poco probable ya que se considera que los zifios no comparten la sexualidad activa de los delfines y que los machos emplean sus pares de dientes para luchar por el mando del grupo dejándose cicatrices en los enfrentamientos. Aunque sí parece probable la segunda explicación, es algo normal entre otros cetáceos que no muestras esta singularidad poblacional.

Por lo demás, son buceadores activos como la mayor parte de los zifios siendo sus inmersiones medias de 30 minutos y 1000 metros de profundidad, aunque pueden llegar a los 3000 metros.

Localizan a sus presas con su sistema e ecolocalización, que es muy similar al de los delfines pero parece que más sensible, y las atrapan succionando agua. Son depredadores activos que capturan peces como las sardinas, caballas o arenques, así como crustáceos, calamares y pulpos. En caso de necesidad también consumen holoturias.

Se ha afirmado que en las poblaciones del mar de Japón (donde tienen una importante zona de alimentación relacionada con la corriente de Oyashiro) consumen un 82% de cefalópodos y un 12% de peces mientras que en el mar de OKhost consumen un 13 y 87% respectivamente.

Suelen ser animales discretos que pasan mucho tiempo en profundidad. En caso de sentirse amenazado, el grupo realiza largas inmersiones seguidas por salidas sincronizadas para respirar, probablemente con el efecto de desorientar a los depredadores. Si se sienten seguros se quedan reposando y se dejan llevar por el oleaje. Pese a ello, se ha documentado casos en los que chapoteaban con la cola y brincaban fuera del agua.

La madurez sexual perece llegar a los machos a los 6 – 11 años y a las hembras a los 10 – 15. Parece que el macho de mayor rango es el que procrea y la gestación dura 10 – 17 meses, dando a luz una única cría cada tres años. El parto suele tener lugar entre marzo y abril, no sabemos cuánto dura la lactancia.

Su único enemigo natural son las orcas, a las que se atribuyen algunas de sus cicatrices y en cuyos estómagos se han encontrado huesos del zifio de cuatro dientes septentrional. No hay ningún enfrentamiento entre ambas especies documentado, por lo que no sabemos cómo sucede.

Distribución y tendencias poblacionales

Se trata de una especie propia del Pacífico Norte y sus mares adyacentes (Bering, Japón, Cortés…) estimándose su límite de distribución al sur los 28º N en Norteamérica y los 34º N en Asia. El límite norte está en el Estrecho de Bering.

La práctica totalidad de los avistamientos son costeros o isleños, especialmente próximos al talud continental, sin avistamientos en mar abierto. Pero ello se puede deber a que se trata a una especie poco conocida y discreta.

Sobre las tendencias poblacionales, se han hecho muchas sugerencias. Por ejemplo, en la costa de EEUU se afirma que hay dos poblaciones una en Alaska sin estimaciones de población y la otra en las costas de Oregón/California donde la NOAA estima unos 150 – 250 individuos pero se admite que ambas poblaciones podrían solaparse.

En el Pacífico Occidental se estiman 7.000 individuos divididos en dos grandes poblaciones, una en el Mar de Japón y otra en el de Okhotsk.

Hemos mencionado que se considera que ambas poblaciones tienen diferentes hábitos alimentarios, pero esto es muy poco para afirmar que son grupos “culturalmente” diferenciados como sucede con los clanes de orcas.

En lugares como el Mar de Bering hay pocos datos.

La estimación de la población global fue realizada en 2008 por Taylor et all para IUCN en unos 30.000.

Amenazas y conservación

No existe consenso sobre el estado de conservación del Berardius bairdii.

Se trata de una especie objetivo de la pesca ballenera, que aprovecha su carne (especialmente apreciada en la provincia de Chiba) y su grasa. El punto de partida cacería por parte de los balleneros japoneses suele fijarse en torno a 1600 y se ha mantenido con cierta intensidad sin llegar a ser un blanco principal.

Durante el siglo XX se estima que fueron capturados unos 4000 ejemplares en el Pacífico, alcanzándose el máximo de capturas en 1952 con 300 ejemplares según la NOAA y en 1956 con 298 ejemplares según la FAO.

Durante el período entre 1933 y 1976 se estima que los balleneros soviéticos dieron caza a 176 ejemplares mientras que sus homólogos de EEUU y Canadá capturaron 60 ejemplares entre 1916 y 1966.

En total, se estima que el total de zifios de esta especie capturados en el Pacífico Norte hasta 1981 llega hasta 6000 ejemplares.velrybáøsk?lo?- lov velryb - velryba

En 1987 el gobierno japonés estableció una cuota de 52 ejemplares anuales que en 2005 fue ampliada a 66 ejemplares. Según las estadísticas de la FAO, estas cuotas han sido cumplidas de forma relativamente escrupulosa con una captura de entre 50 y 60 ejemplares al año hasta 1999 y desde entonces no supera los 70 ejemplares.

Otra amenaza para el zifio de baird es la captura incidental (el by-catch) que se ha registrado en California/Oregón y en redes de deriva para salmón en Japón. Hay pocas estadísticas.

Los zifios, con su sensible sistema de ecolocalización, parecen ser muy vulnerables al trauma acústico debido a los ruidos antropogénicos causados por ecosondas, sónares, explosiones o frakking. Aunque en las Islas Canarias y otros lugares se han encontrado otros zifios muertos por este motivo, no tenemos datos directos sobre el zifio de baird.

Sin embargo, en 2014 A.K. Stimpert y un equipo realizaron un experimento sometiendo a un ejemplar a un sonar simulado comprobando que realizaba inmersiones más breves y se orientaba peor.

No existe un consenso sobre el estado de conservación de este cetáceo. La UCIN considera que no hay datos suficientes mientras que Taylor consideraba que debía ser incluida en la lista roja de especies amenazadas.

El convenio CITES por su parte incluye esta especie en su lista I.

Bibliografía:

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