Sobre especies exóticas e invasoras

La figura de las “especies invasoras” es ampliamente conocida, se trata de especies que han llegado a lo largo del tiempo a lugares que no son sus hábitats originales para quedarse.

El WWF las define como “especies foráneas (exóticas) que han sido introducidas de forma artificial, accidental o voluntariamente, que después de cierto tiempo consiguen adaptarse al medio y colonizarlo”.

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La bibliografía sobre el tema es amplia. El caso más icónico quizá sea la introducción de los conejos en Australia, liberados para su caza y que, sin enemigos naturales, se desmadraron sin control. A continuación los mismos que los habían liberado introdujeron zorros para que los cazaran pero los zorros descubrieron que los marsupiales nativos australianos eran presas más fáciles. Esto supuso un descenso masivo de marsupiales insectívoros que permitió que se desmadraran los insectos desencadenando plagas.

Un ejemplo más cercano está en la introducción del alga Caulerpa taxifolia en el mar Mediterráneo. Por rizar el rizo, las cepas de este alga del Pacífico procedían del Acuario de Mónaco, donde fueron arrojadas por un desagüe en una negligencia que nunca se ha podido explicar. El alga se ha reproducido asexualmente arrasando las praderas de Posidonia oceanica y toda la biodiversidad asociada a ellas.

Otro caso es el caracol manzana (Pomacea insularum) que causa estragos en los arrozales del delta del Ebro, estimándose que un solo ejemplar de este caracol suramericana puede arrasar un metro cuadrado de arrozal al día. El daño es tan serio que el CSIC se plantea introducir gambas gigantes de Asia (Macrobrachium rosenbergii) para controlar su expansión. Aunque sería negligente comparar esta estrategia con la introducción de los zorros en Australia, tampoco podemos negar que se trataría de otra especie exótica.

Aunque quizá el caso más impactante está en la presencia de hipopótamos en Colombia. Este agresivo paquidermo africano (se afirma que es el animal de gran tamaño que más muertes humanas causa en el continente negro) fue llevado a Colombia para un zoológico privado del famoso narcotraficante Pablo Escobar y al menos una pareja escapó y reprodujo con éxito.

La introducción del dingo en Australia se considera un ejemplo de desplazamiento de nicho

La introducción del dingo en Australia se considera un ejemplo de desplazamiento de nicho

Otras especies que se han expandido a caballo de la expansión humana han sido las ratas o las tilapias (cuya acuicultura las ha llevado a lugares tan alejados diversos como los lagos Victoria o Nicaragua).

Con todos estos ejemplos no es de extrañar que la gran mayoría de los ecólogos afirmen que arrancarían cualquier especie no nativa de un ecosistema aunque tuvieran pruebas de que no tiene efectos negativos.

Pese a ello, en un reciente artículo en la revista Trends in Ecology and Evolution, el profesor del Macalester College Mark Davis afirmaba que “la dicotomía entre nativo y no nativo es un sinsentido dado que las especies siempre han migrado”. También en 2013 un estudio del IMEDEA y la Universidad de A Coruña concluyó que considerar las especies invasoras como algo intrínsecamente malo es un “generalización sin base científica”.

En la misma línea, un estudio de la Universidad de York afirma que la mayor parte de las especies introducidas para jardinería se han adaptado sin desplazar a las nativas.

Según esta postura, habría que distinguir entre especies exóticas (no nativas) e invasoras (no nativas que tienen efectos perniciosos para el ecosistema).

Davis plantea que “Puede que la entrada de alienígenas en un ecosistema provoque la disminución de las poblaciones indígenas. ¿Pero constituye eso un daño? Es de suma importancia que comencemos a distinguir cambio de daño”. Estas afirmaciones están, como poco, en el fino de la navaja. Es cierto que considerar que todas las especies no endémicas de un lugar como peligrosas es una simplificación grosera y que en ecología las respuestas tienden a ser muy complicadas y también lo es que las especies migran y que desde que los seres humanos han sido capaces de domesticar animales o plantas los han llevado con ellos.

Pero lo es también que si se producen daños y combatirlos es muy complicado y costoso, prácticamente no se ha eliminado a ningún invasor, por lo que esta afirmación podría servir como excusa para el desarrollo de políticas poco activas, simples o ineficiente.

En mi opinión es acertado diferenciar las especies exóticas de las invasoras debido a que es cierto que las distintas especies siempre se han desplazado de un sitio a otro y que estos desplazamientos son uno de los principales motores de la evolución. Pero es también cierto que entre las especies exóticas hay especies calificables de invasoras responsables de problemas muy serios tanto desde el punto de vista medioambiental como económico y que son muy difíciles de solucionar.

Por ello es una distinción que debe de aplicarse con mucha seriedad.

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Archivado bajo Aplicación, Biología, Ecología

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