Los invertebrados no existen

Esta tremenda afirmación hay que explicarla.

Evidentemente, los animales llamados invertebrados y los grupos como los artrópodos o los moluscos existen. Lo que no existe es el grupo llamado “invertebrados”.

El concepto fue acuñado por Aristóteles para los animales que no presentaban columna vertebral y eso a la postre fue un tanto ineficaz debido a que se refería a los animales que carecen de algo.

Linneo dividió a los “invertebrados” en insectos y gusanos mientras que Lamarck se refirió a ellos como “animales sin vértebras”. Se le considera el fundador de la biología de invertebrados, a los que clasificó en 1794 como moluscos, insectos, gusanos, equinodermos y pólipos. En 1809 defendió diez clases: moluscos, cirrípedos, anélidos, cangrejos, arañas, insectos, equinodermos, pólipos e infusorios. Entre 1815 y 1822 publicó en siete volúmenes la “Historia Natural de los Invertebrados” con descripciones de todas las especies conocidas.

Los invertebrados no tienen un patrón común

A partir de entonces los invertebrados pasaron a ser un elemento importante de los estudios zoológicos y en la divulgación natural. Hasta que los estudios genéticos, bioquímicos y paleontológicos trastornaron la imagen que tenemos el árbol familiar de los seres vivos.

Debemos tener en cuenta que los vertebrados (animales con columna vertebral) solo somos el subfilo de los craneados dentro del filo de los cordados (Filum Chordata) que a su vez incluye otros dos subfilos: cefalocordados (actualmente anfioxos pero son el grupo basal) y urocordados (o tunicados, como ascidias y salpas). Por ello, dentro de nuestro mismo filo tenemos invertebrados que están más estrechamente emparentados con nosotros que con los otros invertebrados.

Esto por sí mismo permite clasificar a los invertebrados como un grupo parafilético. Actualmente no se les atribuye valor taxonómico.

Pero tenemos que tener en cuenta que entre los diferentes grupos de “invertebrados” hay diferencias anatómicas, bioquímicas o fisiológicas muy marcadas. Por ejemplo las medusas no se parecen en nada a los cangrejos, ni estos a las estrellas de mar.

Sobre la diversidad animal a todos estos niveles podría escribirse no una entrada sino varias colecciones de enciclopedias, basta decir que todas estas disciplinas nos han llevado a una clasificación completamente diferente de la defendida por Lamarck.

Por encima de los reinos actualmente se reconoce el rango taxonómico de los Dominios. El reino animal está incluido dentro del Dominio Eukaryota.

Dentro del propio reino animal la primera división está entre parazoos y eumetazoos. Esto es, esponjas y el resto.

Los eumetazoos se dividen en animales radiales y bilaterales.

Los animales radiales equivaldrían a lo que antiguamente se llamaba celentéreos, divididos en ctenóforos y cnidarios. La diferencia entre ambos radica en la presencia de las células urticantes o cnidocitos de los cnidarios mientras que los ctenóforos no son venenosos y pueden no tener tentáculos.

Sobre la clasificación de los animales bilaterales se han realizado diferentes teorías pero actualmente la más reconocida dentro de la comunidad científica está en protóstomos y deuteróstomos. La diferencia de fundamental se da en el estadio embrionario debido al primer orificio de la blástula (el blastoporo) en los protóstomos da lugar a la boca y en los deuteróstomos al ano.

Clasificiación más actúal

Por debajo de este nivel ya encontramos los filos conocidos como los cordados, moluscos o artrópodos y no existe un completo consenso sobre la clasificación.

Hay consenso en que los cordados, hemicordados y los equinodermos (erizos, estrellas, pepinos y lirios de mar y las ofiuras) estamos dentro de los deuteróstomos.

Los artrópodos, moluscos, anélidos, platelmintos, nematodos, onicóforos, priampúlidos, tardígrados o rotíferos hay consenso en clasificarlos dentro de los protóstomos.

En lo que respecta a filos como los quetognatos (gusanos flecha) o lofoforados no hay consenso sobre en qué grupo estarían englobados.

De ello podemos determinar que las estrellas de mar están más estrechamente emparentadas con nosotros que con los moluscos que a su vez están relacionados con los platelmintos y los anélidos, los cuales están emparentados con los artrópodos.

La clasificación actual del reino animal deja a los invertebrados sin validez real, aunque el término se sigue utilizando es solo un anacronismo.

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