Los fósiles de Isua

No se sabe cuándo comenzó la vida en la Tierra, solo lo podemos suponer y buscar fósiles lo más antiguos que podamos.

Esto tampoco es sencillo porque la corteza terrestre tampoco es un ente estático sino que se ve sempiternamente alterada por los eventos del ciclo de las rocas, de modo que cuanto más antiguas sean las rocas, más escasas son.

Por ello es difícil encontrar fósiles de las épocas más antiguas de la historia.

Sin embargo, recientemente se ha desatado una controversia por un descubrimiento en la región de Isua en Groenlandia. Esta región cuenta con rocas de entre 3.700 y 3.800 millones de años de antigüedad, se ha afirmado que alberga las rocas más antiguas del planeta pero se han encontrado cristales de circonita en Australia Occidental de 4.100 millones de años.

A principios de la década de 1980, se consideraba que los restos fósiles más antiguos eran las llamadas isuasferas, estructuras similares a células descubiertas en esta zona de Groenlandia. Pero el paleontólogo estadounidense William Schopf definió criterios de biogenicidad para los fósiles más antiguos que no superaron las isuasferas, dejando el rango de fósiles más antiguos conocidos a unas estructuras halladas por Schopf en Australia.

A comienzos de del siglo XXI, el geólogo danés-gronelandés Minik Rosing afirmó haber descubierto en Isua los restos de vida más antiguos de la Tierra.

Y en 2016 Allen Nautman de la Universidad e Wollongong (Australia) descubrió en Isua unas estructuras que identificó como estromatolitos, estructuras estratificadas de entre mm a dm debidas a la precipitación de sustancias debidas a la acción de microorganismos.

En otras palabras: Nautman había descubierto rastros de vida bacteriana en rocas de unas 3.700 millones de años de antigüedad, destronando a su propio país del privilegio de albergar los fósiles más antiguos conocidos.

Pero las cosas no son tan sencillas, ya que (como sucede con numerosos fósiles muy antiguos) se ha sugerido que estas estructuras podrían tener un origen inorgánico.

Sin embargo en 2017 Tue Hassenkam, del Departamento de Química de la Universidad de Copenhague, consideró haberlas satisfecho en otra muestra de Isua mediante un análisis de partículas de cierto tipo de granate (una piedra preciosa roja) descubierta enterrada entre las capas.

Analizaron las partículas de granate en el laboratorio, encontrando principalmente carbono y otras sustancias que parecen haber formado parte de un ser vivo unicelular.

Pero no todo el mundo está convencido de la validez de estos descubrimientos. Es el caso de Elizabeth Bell, de la Universidad de California, geoquímica que considera que las gemas de granate pueden haberse contaminado en un momento posterior.

Capas de estromatolito de Isua

Hassenkam y Rosing consideran que esto no es posible porqué las rocas analizadas fueron descubiertas en depósitos intactos y, de todos modos, la datación de los materiales es exacta.

El debate todavía no ha concluido pero parece que las rocas de Isua podrían mostrar un amanecer de la vida mucho más antiguo de lo que pensábamos, dando a entender que la vida en la Tierra comenzó poco después de la aparición de los océanos.

Todavía no sabemos cómo apareció, pero parece que no era un fenómeno tan extraño ni difícil sino que apareció rápidamente.

Sin embargo, en 2017 parece que se han descubierto fósiles incluso más antiguos que los de Isua, aunque la datación es por “poco” a esas escalas.

Bibliografía:

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