Una posible controversia

Después de dos años y medio de publicaciones, creo que a los promotores que no tengo les agradará que organice un debate para mis lectores inexistentes.

Y hay una cierta discrepancia entre dos de mis autores favoritos que me gustaría comentar.

En La Tierra se Agota James Lovelock hace una interesante reflexión debido a que contaba con hacer un viaje como turista espacial por cortesía de Richard Branson, lo que le permitiría divisar con sus propios ojos la esfera de la Tierra:

“¿Es necesario ver Gaia, el único planeta vivo de nuestro sistema solar?…Quizá ya ni siquiera haga falta contemplar la Tierra cuando podemos verla tan bien en Google.”

Él mismo responde a su pregunta:

“Es importante, y más que ninguna otra cosa, tenemos que verla como realmente es porque nuestra vida depende de por completo de la Tierra viva. No podríamos sobrevivir en un planeta muerto como Marte y debemos entender la diferencia.”

Así, podemos concluir que el responsable de la Teoría de Gaia sostiene que ver la Tierra desde el exterior, directamente, puede ser una buena idea para comprender su valor y su fragilidad, acercándonos al superorganismo del que formamos parte.

Durante el pasaje, Lovelock señala que el planeta podría evolucionar a un estado inhóspito en su beneficio y no en el nuestro, recordando que somos una parte más del engranaje y no su centro y que damos nuestro bienestar por supuesto.

Una visión diferente es defendida por la periodista Naomi Klein, quien en su obra “Es lo Cambia Todo” hace una referencia a la imagen de la Tierra desde el espacio y el modo en que se ha convertido en un icono del movimiento ecologista.

Según ella, las fotos publicadas por la NASA dieron al movimiento ecologista una visión más global y conectada. Recuerda que a finales de los 60 esta imagen cambiaría nuestra visión del mundo y nos llevaría a ver nuestro mundo como una entidad conectada, donde seríamos parte de un todo. La “Nave Espacial Tierra”. Pero Klein critica que en base a esta imagen se ha formado una idea paternalista sobre el planeta, como si fuera una cosa que poseemos y debemos cuidar.

En sus propias palabras “Porque si uno contempla permanentemente la Tierra desde arriba, y no lo hace nunca desde sus raíces y su suelo, comienza a tener cierto sentido mover de un lado a otro las fuentes de polución y los sumideros de esta como si fueran piezas en un tablero de ajedrez de tamaño planetario… Y durante todo ese tiempo dejan de percibirse las personas que viven debajo de las tenues nubes”.

Afirma que esta perspectiva del todo “desde arriba” fue una de las bases del impulso a los biocombustibles que han resultado en un auténtico fracaso.

En palabras de Klein: “Somos nosotros, los seres humanos, quienes somos frágiles y vulnerables, y es la Tierra la que es abundante y poderosa… el desafío que se nos presenta no es tanto el de salvar a la Tierra de nosotros como el de salvarnos a nosotros mismo de la Tierra que, presionada hasta según qué punto, cuenta con sobrado poder para sacudirnos.”.

Richard Branson juega con la Tierra y Al Gore se pregunta si hablar con él ha sido buena idea

El postulado de Klein radica en contraponer esta actitud paternalista y un tanto falaz con la posición de las blockadias, grandes movimientos ciudadanos de origen local (aunque tienen tendencia a conseguir apoyos en diferentes lugares), que buscan defender sus zonas locales y modos de vida, deteniendo grandes operaciones contaminantes.

“A diferencia de muchos de sus predecesores, que pasaron años imaginándose la crisis climática a partir de la ya mencionada vista a ojo de astronauta, estos activistas han dejado a un lado las bolas del mundo de plástico y están volviendo a ensuciarse las uñas de tierra (con minúscula)”.

Aquí, más o menos, tenemos la disyuntiva entre estas mentes pensantes: Lovelock afirma las bondades de la observación de Gaia (lo que, en sentido estricto, no implica la visión del globo terráqueo pero por sus palabras parece incluirlo) como una forma de tomar conciencia de nuestra condición de un mundo vivo y único mientras que Klein afirma que la visión exterior del planeta ha terminado por dar lugar a una visión en dirección contraria, externa  y paternalista, y que concentrarse en la tierra sobre la que caminamos nos hace empatizar con la naturaleza.

En gran medida los dos están de acuerdo: somos una parte de un planeta vivo y único pero no su centro y, si lo jodemos, nos joderá más a nosotros.

La diferencia estaría en como empatizar con la Tierra y la naturaleza: la Tierra con mayúscula o con minúscula.

¿Vosotr@s qué pensáis?

 

Bibliografía:

  • Lovelock, James. La Tierra se Agota. 2009. Editorial Planeta S.A.
  • Klein, Naomi. Esto lo Cambia Todo. 2014. Espasa Libros S.L.U.
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