Tiburones gato, no tiburones gatito

La familia Ginglymostomidae, conocidos cordialmente como gatas o tiburones nodriza son uno de mis tiburones favoritos. Uno de los motivos es porque son muy diferentes al mito del tiburón “comehombres”: son criaturas de aspecto apacible y pachorrento, que nadan grácilmente y suelen descansar sobre el fondo.

No son agresivos con los seres humanos y a los buceadores le suelen caer muy simpáticos porque suelen comportarse de forma amigable y curiosa (se los ha llegado a describir como “cotillas”) aunque también se muestran huidizos.

Estos tiburones gato suelen vivir cerca del fondo, donde se alimentan fundamentalmente de crustáceos y moluscos a los que capturan mediante succión y luego trituran con unos dientes similares a muelas. También son capaces de perseguir presas más activas como peces.

Tiburón nodriza con cría de tiburín listado, tiene su gracia

Les gustan los fondos arenosos o coralinos sobre los que suelen reposar durante el día, ya que prefieren moverse de noche.

No suelen sobrepasar los 250-300 cm ni los 100 kg pero se han documentado casos de 430 cm. Son ovovivíparos, con camadas de hasta 30 crías. También son gregarios y, en general, tranquilos.

Realmente es una criatura de aspecto alejado del mítico monstruo en teoría personificado por el gran blanco y eso parece haber sido la causa de que se hayan producido recientemente ciertas noticias bochornosas.

Un ejemplo perfecto es el de la modelo de Instagram Katarina Elle Zarutskie, la cual decidió hacerse una sesión de fotos rodeada de estos animales en una zona de las Bahamas y se llevó una “dentellada” que le causó lesiones.

No es el único caso en que los humanos han salido malparados o intimidados por encontrarse con esto tiburones. El ejemplo lo podemos ver en una turista que se llevó un susto de muerte pretendiendo darles de comer, pero la palma se la lleva un buceador que parece que le quiso dar un abrazo a un ejemplar juvenil y acabó con este tan pegado que no sabía cómo quitárselo de encima.

Dan ganas de preguntarse qué pasa: parece que hemos pasado de no atrevernos a estar cerca de los tiburones a pensar que son mascotas entrañables. Es verdad que yo mismo me he sentido muy feliz cuando me he topado con las gatas nodrizas y les he dado de comer, pero las cosas como son.

Con el tiempo, parece que la imagen de los tiburones va cambiando (mejorando) y el mito del devorador de hombres va dejando paso. Y eso es bueno, ayuda a la biodiversidad y el medioambiente, pero parece que ahora hay gente que ser cree que, como no son monstruos sanguinarios entonces tienen que ser ositos de peluche, cachorritos entrañables completamente inofensivos.

Y eso es un error de perspectiva garrafal: estamos hablando de depredadores que tienen muy pocos enemigos, gregarios y eficientes. Se trata de criaturas también inteligentes, tienen un cerebro muy diferente al nuestro pero mucho más grande y eficaz de lo que mucha gente se cree.

No son monstruos, desde luego que no, son criaturas maravillosas. Pero tampoco son personajes de Disney, no son cachorrillos.

No hay que tenerles miedo, pero sí hay que tenerles respeto.

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Archivado bajo Biología, Ciencias Sociales, Ecología

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