Cefalópodos ciclópeos I: Cameroceras

Volvemos a la carga tras un parón de nada menos de cuatro meses y con un tema que me gusta bastante: los animales grandes. Aquí comienza una serie en la que conoceremos a los parientes más rollizos de los chipirones.

El nombre Cameroceras (“cuerno alojado en una cámara”) fue acuñado en 1842 por Timothy Abbott Conrad. Famoso por su aparición en los especiales de la BBC, Cameroceras es un antiguo género de cefalópodos que alcanzaba dimensiones considerables.

Actualmente conocemos unas 75 colecciones de fósiles atribuidos a este género datados entre 478,6 y 445,6 millones de años atrás en tiempos ordovícicos y silúricos descubiertos en América del Norte, Europa y Asia. Esta amplia distribución ha hecho pensar a los científicos de que se tratada de una criatura de distribución cosmopolita.

Sin embargo, existe una cierta polémica sobre las relaciones filogenéticas. Cameroceras fue un cefalópodo nautiloideo, siendo su pariente vivo más cercano el Nautilus, y está incluido dentro de un grupo conocido como los endoceridos entre los que podemos encontrar otros géneros como Endoceras.

El problema está en que, debido a haber sido descrito tan pronto, Cameroceras tiene prioridad como nombre específico, con lo que numerosos endocéridos han sido incluidos en él. Además, se ha sugerido que en Endoceras podría ser una fase juvenil de Cameroceras. De esta forma, este se ha convertido en lo que algunos definen como un “cajón de sastre” para cualquier endocérido de concha ortocónica.

Estos factores hacen la clasificación de estas criaturas es muy complicada.

Centrándonos en los restos identificados inequívocamente como Cameroceras, lo que tenemos son sus conchas: grandes estructuras cónicas, muchas veces rotas. Se trata de una concha alargada, no espiral, con la estructura de cámaras de aire el cordón de tejido propio de los modernos Nautilus.

Se trata de una concha de gran tamaño: las estimaciones más grandes atribuyen una longitud de 11 metros, pese a que actualmente se ha reducido a 6 metros. Se trataba del mayor animal de toda su época y el más grande que el mundo había visto hasta entonces, o por lo menos uno de los mayores.

Podemos estar seguros de que el animal tenía un cuerpo blando en la parte anterior de la concha. Hay bastante consenso en que el Cameroceras tenía tentáculos y un pico dentro de la cual encontraríamos la rádula propia de los moluscos. Lo que no sabemos es cuantos tentáculos tenía ni cuantas ventosas presentarían.

Una teoría que se sugirió en el documental “Chased by Sea Monsters” dice que debió de haber tenido una visión limitada y navegado a ciegas, de forma similar al Nautilus. Aunque no es descabellado, teniendo en cuenta que los cefalópodos depredadores visuales tampoco deja de ser una sugerencia curiosa. Sea como sea, a día de hoy no tenemos forma de contrastarlo.

Sobre su estilo de vida, por su tamaño se le considera el depredador principal de los mares ordovícicos, dando caza a trilobites, otros moluscos, peces placodermos y a los otros depredadores de la época, los euriptéridos o escorpiones marinos.

Sin embargo, parece haber un cierto consenso en que sus grandes conchas debían de ser difíciles de mover, por lo que Cameroceras no debió de ser un nadador muy activo y probablemente se sentía más cómodo en aguas profundas y en mar abierto que en aguas someras. Lo más probable es que tendera emboscadas a sus presas o las atacaba en el fondo antes que perseguirlas activamente, no debió de hacer ascos a la carroña. Se ha dicho que los especímenes más grandes podrían yacer sobre el fondo capturando las criaturas que se les acercaran.

No conocemos su nivel de inteligencia y, sobre su reproducción, podríamos suponer que se asemejaba a sus parientes modernos, con sexos separados y una única reproducción. Si practicaban los vistosos rituales de sus parientes modernos, es algo que desconocemos.

Sobre su origen, forma parte de la radiación evolutiva de los cefalópodos nautilouideos en el ordovícico, que a su vez ha sido asociada a la desaparición de los anomalocáridos, que dejó libre el nicho de depredadores dominantes en el mar permitiendo a los cefalópodos diversificarse y alcanzar tamaños mucho mayores.

Y su extinción se ha asociado al evento de extinción del límite ordovícico-silúrico pero debemos tener en cuenta que existen colecciones silúricas atribuidas a este animal.

En la cultura popular, Cameroceras ha tenido una cierta presencia en documentales. El más conocido es el especial de la BBC “Chased by Sea Monsters”, spin-off de “Walking with Dinosaurs” en el que es llamado “ortocono” y se lo describe como monstruo marino prehistórico más antiguo y menos peligroso.

Otra aparición fue en el primer capítulo de “Animal Armageddon”, centrado en la extinción ordovícica, donde aparece con el nombre de Orthoceras (otro nautiloideo ordovícico con el que suele ser confundido y con el que estaba emparentado) y protagoniza auténticas batallas submarinas contra euriptéridos no identificados en unas escenas bastante flipadas y poco rigurosas.

En fin, Cameroceras fue el primer cefalópodo enorme, uno de los muchos animales singulares de su tiempo y, se diría, de los más impactantes.

Bibliografía:

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Archivado bajo Biología, Evolución

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