Calamares gigantes del Cretácico

Puede sonar extraño, pero disponemos de restos fósiles de calamares datados en esa época. Por supuesto son escasos, las plumas de los calamares no fosilizan tan bien como las conchas calcáreas de los ammonites dado que están formadas por tejido blanco.

A pesar de ello conocemos algunos restos de plumas de calamares propiamente dichos de aquellos tiempos y dos de ellas alcanzan dimensiones considerables: Tusotheutis y Enchotheutis.

Ambos están clasificados juntos en la familia Enchotheutidae, conocida por fósiles plumas características propias de los restos de Kansas. Existen otros géneros descritos como Kansatheutis pero los dos mayores son los ya mencionados.

Tusotheutis significa (“Calamar aplastado”) y debe ese nombre al paleontólogo Logan, que lo descubrió en los estratos del mar interior de Kansas en 1898. Los restos de que disponemos se resumen en una pequeña colección de plumas fósiles.

Estas plumas tienen la caracterísitca forma de cuchara o lanza que define a su grupo y suelen estar incompletas por la erosión, como es el caso del ejemplar KU 113463 que sirvió a Logan para describir la especie y mide 35,5 cm de largo y 13.5 cm de ancho. Se cree que la pluma del animal vivo era mucho más larga.

¿Qué dimensiones alcanzaba este animal en vida? Para responder a esta pregunta, hay que buscar una comparación con los calamares modernos y, obviamente, la primera comparación fue con el calamar gigante Architeutis. Comparando las plumas de ambos, se llegó a la conclusión de que su manto y cabeza podía llegar a los 3-4 metros y llegar a los 11 metros con los tentáculos.

Sin embargo, actualmente hay quien piensa que la pluma de Tusoteuthis se parece más al del Vampyroteuthis, si se parecía a este tendría un cuerpo de 6 metros más robusto.

Dado que no tenemos ningún rastro de tejidos blandos, solo podemos suponer cual es la comparación más acertada.

Estrechamente emparentado con Tusoteuthis, el Enchoteuthis fue un calamar gigante al que conocemos por una serie de plumas fósiles en forma de cuchara que se estima que podría llegar a los 150 cm.

Por lo demás, solo podemos describir las plumas y tenemos el mismo problema que con su pariente: ante la falta de estructuras blancas, solo podemos suponer el tamaño y forma de esta criatura pero está claro que se trataba de un calamar de grandes dimensiones.

Haciendo una comparación con sus parientes modernos, también se llega a la conclusión de que estamos hablando de unos depredadores con una posición muy elevada en la cadena trófica que daban caza a peces, otros cefalópodos e incluso a alguno de los reptiles marinos del cretácico superior.

Sin embargo, no carecían de sus propios depredadores: se ha encontrado una pluma de Enchoteuthis con marcas de dientes que se han atribuido al mosasaurio Tylosaurus mientras que también se han encontrado restos de una pluma de Tusotheutis en la región estomacal de un fósil de Cimolichthys nepaholica, un pez relacionado con los salmones que se cree que atacó a un calamar demasiado grande para devorarlo y acabó con las branquias atascadas.

Resumiendo, a finales del Cretácico encontramos los primeros géneros de calamares gigantes tal y como actualmente los conocemos. Dado que los restos actuales son muy escasos y limitados tenemos muy poca información sobre ellos y tenemos que especular que eran unos depredadores muy importantes pero no dominantes en su entorno.

Bibliografía:

Deja un comentario

Archivado bajo Biología, Evolución

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s