Ceto, el monstruo que dio nombre a las ballenas

Las ballenas, delfines, marsopas, cachalotes y familia se agrupan dentro del grupo de los cetáceos, cuyo nombre procede de una antigua y poco conocida figura de la mitología griega.

El nombre de esta era Ketos, que significa “pez grande” y “ballena” y fue latinizado como Cetus, de la que deriva el término cetáceo y el nombre con el que conocemos a esta figura, Ceto. También tenía otra denominación: Craeteris, “poderosa”.

¿Quién era esta Ceto? Pues se trataba de una divinidad primordial femenina de naturaleza discutida pues en unas ocasiones se la describe como un monstruo y otras como una diosa. Esta última interpretación parece la más acertada ya que no tuvo un culto que la definiría como una diosa propiamente dicha.

Más bien, era una personificación de los peligros del mar, lo desconocido y los monstruos del mar. Robert Graves la considera análoga a la Tiamat babilónica y la Rahab hebrea. Se la representaba normalmente como un pez con forma de serpiente aunque también existen representaciones antropomórficas.

En su genealogía era hija Ponto, dios primordial del mar, y de Gea, la Madre Tierra, lo que la situaba en la misma generación que los titanes. Y se unió a su hermano Forcis (otra divinidad acuática primordial) con la que fue madre de una gran cantidad de hijos monstruosos: Equidna (la madre de los monstruos), las gorgonas (Medusa, Esteno y Euríale), las Grayas (las tres ancianas), el dragón Ladón, las Hespérides y Escila.

También se pensaba que era madre de ballenas y tiburones.

Dentro de la mitología clásica existe también otra Ketos (plural Ketea) cuyo nombre significa monstruo marino y se latiniza como Cetius. Ha sido descrita como una oceánide (hija de Océano y Tetis) y como un monstruo marino en forma de pez o serpiente gigantesca que amenazó las costas de Etiopía (que no debemos confundir con la nación moderna ya que los antiguos griegos se referían como Etiopía a buena parte de África). A ella iba a ser sacrificada Andrómeda cuando fue rescatada por Perseo utilizando justamente la cabeza de Medusa, hija de Ceto.

En principio no deberíamos confundir a Ceto con Cetius ya que tienen diferente origen y naturaleza pero parece que el mismo Plinio el viejo las confunde de alguna forma y dice que Andrómeda iba a ser sacrificada a Cetius en Jaffra, Arabia, donde parece que se rindió un culto al monstruo.

Analizando la figura de Ceto, podemos comprobar como los antiguos griegos primero y los romanos después se sentían intimidados por la magnitud de las ballenas gigantes y las consideraban soberanas de los peligros del mar desconocido. Algo muy diferente de lo que pasaba con los delfines a los que consideraban criaturas positivas.

Ketos se convertiría en sinónimo de ballena y daría nombre al grupo de los cetáceos tal y como lo conocemos actualmente. Un monstruo marino primigenio que tuvo por prole una contundente sucesión de monstruos, un ser realmente temido.

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Archivado bajo Ciencias Sociales, Mitología

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